Me fui por ahí a buscar sin detener la marcha, y entre piedras y centellas
quise encontrar el manjar enviado.
Caminatas pobladas de milenarias piedras que escondías el añorado antepasado.
Privilegio el mio, verlos llegar y peregrinar en ceremonias guardadas,
solo para los elegidos.
Ancestro aletargado que se enmarañaba y reía al compás que le imponía
en las mañanas de sol y misterio en ese cielo que se enfurece
y nos quito el aire.
Mis amados debo decirles que advertí llegar, majestuosos con sus plumajes y oros
que luego se los arrancarían.
Pude contemplarles apus queridos orgullosa de seguir y vivir ahí.
Debo decir mi Cusco.
mdeac,2014