Esta tarde pasea tu figura elegante y altiva,
con más de un consejo, la justa palabra
en el momento preciso.
Aguardo tras la puerta de rejas, tu presencia
y me escabullo para ser la primera en recibirte.
No tienes ni la mirada cansada, ni los años
te agobian. Te veo entre la bruma, siempre estás
a nuestro lado.
Ingeniero de oro, insigne caballero,
padre amado, esposo amante.
Como amaste a Hortensia, quedó en nuestra
memoria, como aroma de jazmines.
De tu mano, conocí el mundo, entre molinos
y estaciones. Navegamos, volamos, en tu ruta
de sabiduría, me enseñaste tu profesión.
Nadie como tú adorado y entrañable papá.
Nadie como ustedes, en esta fatigada noche
que avanza en nuestra historia.
(tus hijas).
(foto: M.)