jueves, 25 de septiembre de 2008

Búsqueda

Hay que buscar, entre las repisas olvidadas por una nueva presión
pero antes voltea un instante, puede que ahí esté a tu lado.
No le has visto, pero sus pasos y su aroma persisten en esa noche
que nuevamente has de grabar.

Todo lo que toques , será infructuoso, pues cada rocío
se ha congelado, desde la noche anterior.
Puede que su señal, te llegue, pues terco como fue
insiste en ser presencia.

Puede que de nuevo, al abrir sus libros
vuele por ahí, la última mariposa que revoloteó
por tu cabeza, ahora vencida en interrogantes.

Así son, nunca te dejan.
Tan solo cierra la mochila, y sonríe
ante esa rosa y esa vela, que ahora alberga
el rincón amado.

( Cerca al 4 del 10).

M.

jueves, 18 de septiembre de 2008

Puede que mañana.

Vuelvo a la noche del vacío, aquella que se queda pendiente una vez más.
La cita ineludible, debió cancelarse, y humillar la respuesta
sin decir nada, nuevamente.

Qué le hacemos, si la vida nos desencuentra en la polvareda de esta esquina,
el recodo de los países, nos dice que aun no será la cita.

Solo nos queda indagar, si la historia pueda dar la oportunidad
para que un mañana, aguarde un domingo celestial con velas y rosas,
puede con vino y con presencia.

Qué le hacemos.

Noche vacía.

viernes, 5 de septiembre de 2008

No me amen mucho.



No me amen tanto, les pido que moderen el afecto
que disminuyan la trayectoria hasta que el destino
finalmente, este en el horizonte.

Si, pues estamos pasando, de a poco, por estos instantes
con el apresurado ritmo de su amor,
que se va aglomerando tras la puerta.
No lo dejes pasar, por ahora, aun faltan atender al resto.
Me entiendes?.

No digas que falta para llegar a la orilla, mientras
tus días pasan entre humo y rock, tus libros y pinceles,
producen ese olor de nostalgia, que va a diligenciar en la nada.
Me entiendes?.

Mientras sus caritas esperan cada retorno, y sus ojos mueven mi andar,
ahí tras esta puerta, anhelan en su mundo, mis caricias.
No me esperen tano, pues la costumbre también termina
y del mejor amigo, se puede pasar a la peor de las penas.
Me entiendes?.
Solo al mirarles, lo confirmé.
(Por el recuerdo: Fido, Toby, Negrito, Chuwie.
Por el presente: Nana y Jhon).
mdeac.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Bajo la llovizna

Quisiera tropezarme y sentir la humedad que la calzada ofrece,
con la llovizna que te envuelve por esta tarde sin frontera.
No importa si tus cabellos cambiaron de rumbo y se aclaran
día tras día, así es y será por siempre.
Esta ley tan ingenua, nos avisa que el otoño será más largo,
nuestro verano se va retirando de a poco.

Sabes, ya empiezo a temerle. Te lo había dicho, en algún momento
cuando juntos andamos en la llovizna, sin temer un resfrío?.

Cuantas cosas, sin pensar en un mañana, ahora cuando aun queda fuerza
hay que vivir pura adrenalina, en esta noche de invierno
que sin encender la chimenea, se humedece más tu recuerdo.

Septiembre, una vez más.

jueves, 14 de agosto de 2008

Antes del anochecer.

Cuando la luz del día va desfalleciendo, que poco nos deja entonces el vivir.
Veo caer la penumbra y te llega al alma, para enloquecer, sin salir siquiera
de la pendiente. Sólo procura detener, entonces,  lo más rápido que puedas,
 las aristas que aun floran en el aire.

Cada tarde, debes atraparlas, antes de que la noche llegue al fin. Antes que tus pijamas
te arropen de nuevo, procura guardar cada alita de celofán, de esas,
que por algún rincón  se quieren perder.

Serán tu recuerdo, que junto a tu abrigo y tus anteojos,  vas a llevar
 a la tarde del otoño largo, sosiego y sin mancha. Al encuentro del
invierno que seguro, todos  vamos a probar.

A sentir, a dejarnos envolver, a mirar por el cristal, sin que en realidad
acaso sientas algo. La penumbra, aquella que tanto temen, pero que llegará.
puede que cargada de aroma diluído por los años, o por la naftalina insoportable.
Por eso, los atardeceres, fueron cómplices y delatores, de la pasión, que ahora
solo serán recuerdos como alitas trasnparentes, sin peso ni color, ni nada.

meche

sábado, 2 de agosto de 2008

Oh¡ Señor de Sipán.

Caminaba con las la manos en alto, como queriendo enseñar al cielo algo escrito en sus palmas. O podías hacerlo, por el simple hecho de querer tapar el sol que incandescente caía, en la tarde de febrero.
Pero, las palmas hacia arriba, como querer obtener energía en ese terreno, ahora árido, donde miles de años antes, pisaron con fuerza espantosa y aguerrida, el blindaje que marchaban fiero junto a ese señor norteño.
Sin doblegar sus espaldas pero sin osar mirar de frente, esa corte de doncellas, soldados y pajes, transitaban orgullosos, ante su Señor de Sipán.


Pisar el complejo arqueológico, le daba la seguridad de estar presente al lado de esos hombres y mujeres sin tiempo, que recorren por siempre las pirámides de adobe.
Oh Huaca Rajada, que enarbolaban la tumba de este hermoso Señor de Sipán, que ahora en maravillado espectáculo te recorren miles de miles, a diario.

Estas manos, mirando al cielo , lograban poco a poco el cometido de energizar, saber que Sipán, perteneciente a la Cultura Mochica(400 a 600 d C.), allá en Chiclayo, en el Norte del país que repercute al mundo: PERU, muestra nuevamente su oro y orgullo.
Su cerámica, su excelente metalurgia y orfebrería, quien diría que Verónica del Viento, nuevamente se encontraba con sus antepasados con la montaña, la laguna, el río, los cañaverales, el spondylus´, la plata, el oro, en fin, el mismo Señor que le salía al encuentro.


Ese febrero, fue interminable, esa tarde fue descomunal, esas palmas brillaron a lo alto. Fue el aplauso, al final. Como queriendo brindar por el esplendor que descubría, al mirar esa tierra ahora escondida al presente.
Al volver a la realidad, las tumbas estaban ahí entre calaveras carcomidas, entre piezas textiles con aun sus colores firmes, y sus vasijas. sus mujeres, sus soldados,su corte, sus animales. Todo encajaba perfectamente, pues la reconstrucción arqueológica había sido dada.


Verónica del Viento, asumió esta vez, su verdad. Retornar a su lugar de origen, a proseguir las excavaciones, con una fina brocha, mascarilla, zapatos especiales y con mucho cuidado.
Su labor de arqueóloga, debía terminar y dejar para el otro año, su decisión de casarse. Primero estaba su Señor de Sipán, y los miles de años que tranquilamente esperaban su descubrimiento, de ser una maravilla más al mundo contemporáneo.


mdeac.
02/2008

viernes, 25 de julio de 2008

Para ustedes.


Enfundados entre ropajes selectos, con libretas y pinceles,
a veces con vinagre Bully, con mentholatum, con Ice Hot, o
cuantas pastillas he atiborrado algunos pasajes de vuestras vidas.

Mi inicio, sin haberlo aprendido, surgió del mucho deseo desencadenado sobre dos cositas tiernas, confundidas en peluches de amor, antes compartido.
Atardeceres de brillo ajustados a una TV, que luchaba contra tareas propias de colegio. Figuritas recortadas, líneas que deditos ágiles, formaban la bendita vocal.

Domingos de risas, bulla y dormidera, para un lunes de siempre.
Un caminar al encuentro de su dulce adolescencia, casi interrumpida
lapso doloroso, que acallamos en el alma. Seguir andando, para buscar
y hacer el camino, fortificados por una insigne melancolía, que nadie más entiende.

Cabellos dorados y castaños, que adoro y extraño. Caricias maternales, que
con el tiempo, llegan a hastiarles. Cuando el "Ángel de mi Guardia, dulce compañía...",
puede ser arrimada por la llamada inoportuna, por el cansancio, por que ya no.

Tardes de mar, que doraron cuerpecitos, tan blancos como el pan.
Signos y claves secretas, que dignificaron, unirnos más, confundiendo
las caricias con las esperadas navidades.
La foto de cada año, para chequear el crecer de cada cachorro. El momento esperado de la entrega de regalos y posterior confabulada confusión, reincidir en algunos obsequios.
En el entorno de luces intermitentes, con muchos a nuestro alrededor,
que fueron haciéndose, pocos.

Montones de recuerdos, que se amarillean en el marco insensato de la vida. Cada cual , sigue caminando, con una experiencia de por día, descubriendo y venciendo. Como lo hicimos, y lo hizo los padres de nuestro padres, y así por siempre. Pero cuando el cariño se derrama, y cuando se espera sin recibir, es cuando fluctúa mi posición y desestabilizo la sin razón.

Cuando la noche de los tiempos, desprende una flor y otra al siguiente año,
se comprende, que se vive más aprisa,
que el beso de los hijos, es la fuente primera,
la mañana soleada, la caricia esperada, porque de cuatro ,
se transformó a tres.

Porque sus risas y bullicio, llenan mi recinto;
porque son el orgullo de quien
vive en olor a santidad petrificada
de espanto, sin saber de ustedes
por los años de los años, Amén.


Para ustedes que me convocan.