lunes, 28 de marzo de 2011

Bello.

Qué mirada, qué cuidados, qué valiente,
tan cariñoso, alegre, compañero de cuitas.
Cómo olvidar tus ojos, al observar unas lágrimas.
Patitas de alivio que se multiplicaron
por el afán de comprender qué pasaba.

Compañero y amigo de todos,
cuchurrumin elegido.
Latente guardián, te agradecemos
y renovamos tu cariño.
Un espacio merecido para ti,
que con tu compañera das vida
a estas vidas.

M, L y P. gracias.

Bella.

Tranquila, observadora, cariñosa, alegre, juguetona,
engreída , querida, reclamona, eficiente, amorosa.
Cuanto más que decir y cuanto de mamá tienes.
Alegras las tardes, con tu -compinche y compañero-,
formas el dúo ideal y a veces, desesperas.

Nadie más que tu familia te sabe mirar y adivinar
que necesitas.
Un espacio para ustedes...nada más, era necesario
por tanto cariño que nos ofrecen.

M,L y P. Gracias....

Ya no.

Cómo si el mañana está a l vuelta de la esquina,
así de fácil vimos que nuestra juventud, empezó
a alejarse.
Me has hablado cinco horas seguidas, no lo pude creer
y al final, me has pedido con la misma persistencia
de iniciar una vida.

Crees que hay tiempo, pero pienso que mejor
seguir como hasta ahora.
Aun, no logro seguir tus ediciones, no darte
el encuentro, no seguirte como deseas.
Y quieres que sea tu parte, cuando creo que en
esta etapa de nuestras vidas, cada cual
es más firme en sus convicciones.

Quiero una respuesta, por este amor
que trasciende y perdura, en este tiempo
pues tu declaración después del abismo,
me sigue sorprendiendo.

No me esperes, así como antes . Haz tu vida
y libérame de tus súplicas.
Que llegue la noche tranquila,
que tus palabras sean sólo eso.

Estaré en mi portal, aguardando ser libre.



lunes, 14 de febrero de 2011

AZULES...

¿DONDE ESTA LA LIBÉLULA
QUE ATRAPE ESTA MAÑANA
Y LA CARGUÉ DE SUEÑOS
Y PAÑUELOS DE HOLANDA
PARA EL CUTIS TAN SUAVE
DE LA MI ENAMORADA?.

CRUZÓ RAUDA LOS MARES,
DE NOCHE A SU MAÑANA,
DONDE ESPERABA AZULES
SU CORAZÓN DE PLATA.

Y AL RECIBIR MI SEDA
SE DERRAMÓ LA AMADA.

(Anónimo)
Gracias por dejar que le publique.
14-02-2011.


miércoles, 2 de febrero de 2011

Anónimos


Si tan solo supiera lo que conmueve
las palabras que encuentro,
cada mañana al abrir el baúl de ensueño?.
Acaso puede imaginar lo que viene ahí,
y el salto del corazón cuando lee.

Es posible despertar este sol, cuando
hay un invierno eterno?.
Son muchas interrogante que se asignan
en una mente atestada de imagines,
y a veces sombras.

Es su voz que recuerdo, y sus palabras
que como dulce y fresas, enjugan
el revuelo que ocasiona por instantes.

Que buena es la libélula, que pide jubilarse
de tanto transitar en este mundo
que cada ser trata de destruir.
Mientras, otros tratan de proteger
con desmedido amor y aguas tranquilas.

(Buen inicio del día).

lunes, 24 de enero de 2011

Escribiente no florentino.

Me habías comentado que para quién
escribías, si nadie te leía.
Yo aseguraba que era lectora incansable,
pero la rutina me invadía.

Te apenaba saber que todo iría al tacho,
y al final pasarías como un viento.
Yo mantenía mi firmeza de fidelidad,
de coleccionar tus notas,
pero la costumbre, también llegó.

Me abrumé de lienzos, hojas y claveles;
como todo en esta vida, coleccioné
y llené habitaciones de susurros
que ahora , se esparcieron.

Nada queda, más que el presente,
cuando tu voz y tus líneas
me despiertan del letargo
de las promesas primeras.

Enjambre de melancolías que salen
por las ventanas que olvidé cerrar.
Ese fue el motivo de tanto olvido
por ese huracán que esparció
tus poemas y frases incumplidas.


**(Estas palabras tienen nombre y apellido.
Existe, persiste y miente.
Otro enero de otro año más.)

Rosa al fin.

Sin pensar dejé correr los días,
dejé que el agua surcara nuevamente
aquel camino del lado.
Fingí no mirar la fecha, para darme el valor
que al voltear en esta esquina, es un año más.

He tratado de parar el horizonte y querer verte,
cuándo esa ave ha pasado tan cerca que su suave
frescor me hizo saber de tu aliento.

Nadie más conoce de nuestro secreto,
de aquello guardado entre algodones
con mucha espuma que encaja
tan fino en el hilar de tu camisa.

No he mirado el día, ni la hora.
Ahora ya casi no cuento, como antes
la ausencia. Será que estoy aún,
en el mismo lugar o me desdibujé sin darme
cuenta.

Dímelo a la distancia, si la rosa
aun perdura desde la última vez
que la dejé entre el trinar y el sol,
de aquella mañana sin recuerdo.

(Rosas rojas ausentes).
24-01-11